jueves, 23 de septiembre de 2010

La importancia histórica del grupo EPA va más allá de la Universidad de San Carlos

Por Marcelo Colussi

La universidad de San Carlos de Guatemala lleva ya mes y medio viviendo una situación política desacostumbrada en estos últimos años. Tras la terriblemente violenta represión vivida en la década de los 80 del pasado siglo y, montada en ella, la posterior ola de capitalismo salvaje que barrió toda Latinoamérica con precarización de la fuerza de trabajo y privatizaciones por doquier, hoy día estamos desacostumbrados a medidas como la que se están viendo en la Carolingia. Tan desacostumbrados, que hasta puede sorprendernos, no faltando también quien reaccione escandalizado.

Por todo ello, la medida de fuerza que mantiene en estos momentos el grupo de Estudiantes por la Autonomía –EPA– merece ser analizada –y ¿por qué no?, acompañada– desde la memoria histórica, desde el conocimiento de esos oscuros años de la vida nacional. 200,000 muertos y 45,000 desaparecidos (muchos de ellos justamente sancarlistas) no pasaron sin dejar marcas. La desmovilización que se vive actualmente –no sólo en el país, claro está: el fenómeno es mundial– tiene raíces muy concretas. La ideología neoliberal que ha venido a invadir todos los espacios, también el de la educación superior, se articula con esa desmovilización fabulosa, con esa falta de gimnasia política y, en definitiva, con los planes rectores que el capitalismo global viene implementando estos últimos años.

La medida de EPA significa una bocanada de aire fresco en términos políticos. Una vez más, como sucede casi siempre en el campo de la reacción social ante injusticias, son los sectores juveniles los que aportan su energía para impulsar transformaciones convirtiéndose en disparadores, en la levadura imprescindible que puede generar procesos más amplios. Por ello, una vez más son jóvenes los que se ponen al frente de una lucha que debe entenderse como un punto de trascendencia en la historia nacional, aunque la sorpresa actual aún no nos permita verlo así.

Por supuesto que los sectores conservadores de derecha (derecha política y mediática, enquistada en la dirección de la universidad entre otros espacios) reaccionaron como no podía ser de otra manera: criminalizando la protesta. Si no se procedió a un desalojo violento, al menos hasta ahora, es porque el costo político de tal medida sería muy alto en principio, y nadie quiere asumirlo. Pero desde ya no faltan deseos de hacerlo. Es más: no está descartado que ello vaya a suceder finalmente. Pero así sucediera, lo que el movimiento EPA ha puesto sobre la mesa no admite discusión: se trata de una defensa irrestricta de la universidad pública en el medio de una ola privatista que desde hace varios años nos tiene aturdidos.

La crisis actual que vive la universidad de San Carlos por supuesto que no tiene que ver con la medida de hecho que tomó este grupo de estudiantes. La medida, en definitiva, es expresión de protesta contra una política que se viene implementando hace ya largos años, desde la década de los 80 del siglo pasado, y que tiene como único objetivo minar los mecanismos de Estado para favorecer a la iniciativa privada. Ése es, dicho de una vez y claramente, el núcleo del problema en juego hoy en la crisis planteada en la universidad, y no el reparto de vocalías. Esto último, en todo caso, es consecuencia de esa política neoliberal privatista, que en su misión de destrucción de todo emprendimiento público intentar arrasar también con la participación estudiantil en el cogobierno universitario. Pero las razones de fondo estriban en la defensa de la universidad pública para seguir manteniéndola en su función histórica de centro de educación superior orientado a solucionar los grandes problemas nacionales, a través de la formación del recurso humano necesario y por medio de su incidencia político-institucional como academia, como institución que atesora el saber que se debe poner al servicio del colectivo nacional.

Objetivamente considerado, es un dislate que en un país con alrededor del 25% de su población analfabeta y donde no más del 1,5% tiene acceso a la educación superior, exista una oferta de 11 universidades privadas. Ello no habla en absoluto del mejoramiento académico de la sociedad sino, por el contrario, de la más extendida comercialización de la vida a partir de la ideología ultra-capitalista que se vino imponiendo estos últimos años a partir de la caída del muro de Berlín (símbolo de la caída de sueños y esperanzas en un mundo de mayor justicia), donde la educación también pasó a ser una mercadería más. Once universidades privadas, examen de admisión en la San Carlos y régimen de repitencia que expulsa alumnos de la pública hacia esas ofertas privadas: ese es el meollo de la defensa que ahora levanta EPA. Es esa ideología de privatización descarada, que también va privatizando de hecho todo el accionar del alma mater, lo que ahora se pone en entredicho. Como el diálogo en torno a ello se agotó, se pasó a las medidas de hecho. Pero el problema sigue presente. La elección de representantes estudiantes (las cacareadas vocalías) es sólo una expresión puntual de ese problema de fondo.

Esa “ideología de privatización” reinante, presente en la venta concreta de ciertos servicios –parqueos, mantenimiento, seguridad, los post grados– y en la quiebra del Plan de Prestaciones de sus trabajadores, puede encontrarse a la base del olvido cada vez más marcado de la misión institucional de la universidad pública, fijada incluso constitucionalmente, como es el involucrarse realmente en la solución de los problemas nacionales. Esa privatización ideológica es la que lleva a descuidar el compromiso con la agenda nacional, para centrarse en la preparación de profesionales en búsqueda de salidas individuales, desligados de todo compromiso social. Ese clima académico-político, en definitiva, es el que permite la penetración de intereses sectoriales mezquinos (politiqueros, individuales, económicos y ¿por qué no?, criminales) dentro de la dinámica universitaria.

En ese marco de capitalismo salvaje y privatización ultra liberal, se va buscando la eliminación de la responsabilidad del Estado en brindar a la población la satisfacción de sus necesidades básicas, por lo que no se exige a las autoridades universitarias el cumplimiento de la asignación presupuestaria constitucional, llegándose así al ahogo actual.

En ese clima de catástrofe institucional, con un número creciente de profesores contratados en términos precarios –contratos a término sin prestaciones de ley, sin promoción de carrera docente– naturalmente el nivel académico baja y la corrupción campea. La aparición de conductas mafiosas en todo este mar revuelto no debe sorprender a nadie. No puede ser de otro modo; y así se llega a la venta de títulos, a favores políticos y cargos por compromisos, a una asociación de estudiantes plagada de no-estudiantes ligados a estructuras para-criminales. Todo conspira contra la calidad académica, pasándose así el mensaje oculto de “lo público es un desastre, lo privado es excelente” (y las 11 universidades privadas esperan con las puertas abiertas).

Es ante todo esto que surge el movimiento EPA. Si hay crisis, no es por estos jóvenes; ellos son, en todo caso, los primeros en levantar la voz ante esta situación cada día más decadente, más crítica. Si algo se le puede reconocer a EPA es, por lo pronto, su misión de intentar salvar la universidad pública.

Independientemente de cómo sigan ahora los acontecimientos, de si se llega efectivamente a un Congreso de Reforma Universitaria que de verdad sirva para incidir y cambiar algo–recordemos que los Acuerdos de Paz se firmaron, pero fueron quedando en el olvido lentamente…–, el significado de esta medida no es poca cosa. Sabido es que muchos, muchísimos estudiantes –y muchísimos catedráticos– no apoyan la medida; pero ello no habla sino del estado de desmovilización en que se encuentra toda la sociedad y no tanto del error de cálculo político de EPA. Una vez más: 245,000 víctimas no pasan en vano. Por eso mismo, justamente, la medida que levanta este grupo estudiantil tiene una importancia enorme: no se trata sólo de una cuestión interna de la universidad pública. Es eso, por supuesto; pero también es mucho más que eso.

La marcha que convocó el movimiento unas semanas atrás con presencia de alrededor de 5,000 personas que manifestaron por el Centro Histórico de la capital, es un hecho sin precedentes en años en la historia política del país. Más allá de la lectura –parcial, ingenua o interesada– que pueda hacerse en relación a que a estos jóvenes “los están usando”, concretamente el haber levantado la voz contra un proceso de privatización y empobrecimiento que vive el pueblo de Guatemala –¡uno más, después de tantos!– tiene un valor enorme. La importancia histórica de esta lucha va más allá de la universidad de San Carlos de Guatemala. Es una demostración que no todo está perdido, que la grama siempre reverdece, que se han cortado muchas flores, pero que la primavera no se pudo detener.

La impunidad y la corrupción, piedras de molino atadas al cuello del pueblo

Por Carlos Maldonado

Ayer un trailer mató a una señora que se ganaba la vida vendiendo cocos a la vera de la carretera junto a sus dos hijos de 2 meses y 10 años, respectivamente en Santa Lucía Cotzumalguapa, Guatemala. Asimismo, a otros tres niños que regresaban de la escuela: una niña de 9 y dos niños de 7 y 12 años. A pesar de haber capturado al ayudante del piloto que fungía como tal en ese momento, el piloto oficial escapó.

La tragedia, que causa coraje en el momento, ponto se olvidará ante la vorágine de otras noticias que vendrán. El trailer que quizá pertenezca a una empresa azucarera, la cual por supuesto ni siquiera se dió por aludida, cuando debiera ser corresponsable con dichos dramas por múltiples factores, seguirá, luego de haberle reparado golpes y rayones, su labor. El piloto que escapó, no duden ustedes, volverá a transitar en el mismo a pesar de su irresponsabilidad y crimen. El ayudante homicida, quizá estará algunos meses en la cárcel y saldrá libre después de haber incurrido en una deuda estratosférica para pagar bien al abogado y al juez corrupto que lo menos que le interesa es la justicia sino el dinero, no importa si éste proviene de ese pobre diablo. Al fin y al cabo, piensa aquel, es culpable, así que no pude darse el lujo de andar regateando.

Mientras tanto, un hombre queda viudo y otros niños huérfanos de su madre y hermanitos. Otros más sin la alegría de sus hijos verán como la vida discurre sin mayor sentido. En fin, un caso más de miles que la impunidad arrastra como las corrientes de este invierno han arrastrado casas y vidas sin que a nadie le importe más allá del momento. Las secuelas de esos hechos van pudriendo un tejido social ya de por sí maltrecho por tragedias pasadas. No termina de sanar.

Las catástrofes que provocan la corrupción y la arbitrariedad son las que más dañan a este país. Es la dinámica diaria en la que se mueven las personas. Es esa experiencia que ha provocado en los espíritus conformidad y resignación. Ya nadie dice nada, ya nadie reclama algo, ya nadie denuncia. O, como explosión repentina, se hace catarsis vapuleando y quemando a alguien. De allí nuevamente a la “normalidad”. Eso y el ágil escarmiento punitivo del Estado y común, han formado un pueblo de esclavos, un pueblo dócil y sumiso y han extirpado la incipiente llama de ciudadanía que alguna vez nació tímida.

Desde el policía que se hace el loco ante un robo o un desmán, hasta las coimas que se reparten los funcionarios para que los proyectos pasen sin controles de calidad. Desde el abuso de los pilotos al parar en cualquier lado para cargar o dejar pasaje hasta el retorcimiento de la ley que hacen los grandes juristas para adaptarla a los intereses de los poderosos. Desde la aberrante propuesta jurídica para que los “colaboradores eficaces” sean premiados con libertad para seguir delinquiendo a cambio de “quemar” a sus compinches, hasta los tres o cuatro salarios de 4 ceros que cobran funcionarios corruptos en varias instituciones del Estado a la vez sabiendo que eso es delito y mucho menos, sin demostrar la eficacia de su labor en contrapelo con los miserables ingresos de la mayoría del pueblo. Desde los productos adulterados que nos venden los mercaderes hasta el mal trato que dan a sus clientes las empresas privadas y públicas especialmente contra los que pertenecen a las diferentes etnias indígenas o contra las mujeres, ancianos o niños. Desde la coacción de cobrar por un parqueo en la calle que es pública a sabiendas que si no paga, rayarán o robarán tu vehículo, hasta el chantaje, en dinero o en especie, que cobran los altos funcionarios por otorgar una plaza o un favor a sus allegados o a quienes los solicitan. Desde la defensa de sus negocios y privilegios que hace a ultranza el CSU en la USAC hasta las malas prácticas y negligencia que muchos galenos y personal de enfermería realizan en los diferentes hospitales del país contra los pacientes; desde el desprecio que tienen muchos maestros para con sus alumnos a quienes no les importa si aprenden o no, hasta los partiduchos políticos que no sirven al país más que como rémoras para su emancipación real.

Ese ambiente carcelario de abuso y coacción que se ve en las películas se ha trasladado al diario vivir del guatemalteco. Lo que una vez fue el ambiente de un espacio cerrado se ha diseminado y en vez de enseñar dignidad desde la sociedad a los presos para lograr su regeneración, éstos han logrado rebasar esas fronteras.

Y, así podremos seguir enumerando y no terminaríamos nunca.

Y, ¿así se pide honestidad y honorabilidad al pueblo, cuando lo único que éste percibe de sus autoridades a todas partes que va, es engaño, estafa, prepotencia y abuso? ¿Y así se quiere promulgar una ley antimaras cuando las autoridades están metidas hasta el gaznate en los negocios del narcotráfico y otros muchos más ilícitos? Por favor, al menos no seamos hipócritas.

Se cosecha lo que se siembra. Pero no se puede seguir así, tiene que haber un alto en el camino para salir de la mala hierba empezando con los que dominan la economía y la política.

O usted, ¿qué opina?

* Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

URGENTE REFORMA UNIVERSITARIA

Eduardo Antonio Velásquez Carrera

A luz los problemas de la Usac.

La crisis universitaria y el caos institucional que vive la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) en este segundo semestre de 2010 ha dejado claro que existe un buen número de profesores y profesionales en lo individual, y un variado grupo de universitarios que han vertido sus opiniones y consideraciones respecto a la problemática que se vive y proponen formas distintas de resolverla. Basta que los interesados busquen la página de albedrio.org y podrán leer las propuestas y análisis de Mara Luz Polanco, Carlos Maldonado, Raúl Molina Mejía, Manuel González Ávila y de grupos como el Calicanto de Quetzaltenango, los estudiantes y profesores de la Escuela de Historia, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales, etcétera.

Me parece que en la mayoría de propuestas existe acuerdo en la necesaria y urgente reforma universitaria. Uno de los temas cruciales que debe debatir la comunidad universitaria es una nueva Ley Orgánica para la Usac acorde a los tiempos actuales y buscando crear y desarrollar la Universidad del Estado para el siglo XXI. La forma de Gobierno de nuestra casa de estudios superiores, con representaciones tripartitas, será uno de los temas torales, como se ha visto en la crisis que nos agobia en la actualidad. Además, se debe contemplar la existencia de escuelas no facultativas y centros de investigación y regionales que no participan del mismo y a quienes les son conculcados sus derechos constitucionales de elegir y ser electos. Por otra parte, en la actualidad no tienen representación en el Consejo Superior Universitario (CSU), en donde se toman decisiones de carácter presupuestario y financiero. Algunos sectores como los profesores que al mismo tiempo son colegiados, tienen doble voto y los estudiantes de postgrado no pueden ejercerlo, por ejemplo.

Son muchos los temas por resolver y sin duda hay prioridades. El sistema de evaluación para los profesores hay que cambiarlo. Los jurados para los Concursos de Oposición han sufrido la injerencia y la intervención de no pocos decanos y de otras autoridades para beneficiar a candidatos políticamente afines a las autoridades, desvirtuando la propia conformación de los mismos y afectando seriamente a la academia. El sistema de ubicación y nivelación se ha convertido en un examen de admisión, que apuntala un método corrupto en donde la discrecionalidad reina y en el que se excluye deliberadamente a muchos estudiantes recién egresados de la secundaria. La nivelación no se realiza y los profesores que la efectúan en su mayoría son estudiantes vinculados a las Asociaciones Estudiantiles. No existe, por otro lado, un sistema de evaluación del desempeño de los trabajadores administrativos y de servicios. Debe ser renovado la forma de reclutamiento de estos trabajadores.

Debe aprovecharse este momento histórico para exigir que la Contraloría General de Cuentas haga una auditoría exhaustiva con relación a los recintos universitarios privatizados como la sede de la AEU; varios café internet, restaurantes y ventas de comidas hasta la venta de fotocopias –en un perfecto mercado cautivo. Que se demuestre si esos fondos han entrado a las arcas universitarias y se deduzca responsabilidades a quienes han tomado esas decisiones.
Fuente: www.elperiodico.com.gt

ENFRENTANDO LA CRISIS UNIVERSITARIA

I
Es urgente enfrentar la crisis universitaria para que no desemboque en una crisis general de la sociedad, como ocurrió con las Jornadas de Marzo y Abril de 1962. Por ello, es motivo de alegría la iniciativa lanzada por 25 universitarios con su "propuesta para propiciar el diálogo en la Universidad de San Carlos de Guatemala". Tengo la confianza de que la reunión del 19 de agosto será el punto de partida para que toda la comunidad universitaria participe en la necesaria transformación de la Usac.


No obstante, hay que resolver, de inmediato, la crisis universitaria desatada por los Estudiantes por la Autonomía (EPA). Se reconoce la validez de sus planteamientos y se lamenta que sectores de poder dentro de la Usac hayan respondido con violencia física, en algunos casos apoyados, irresponsablemente, por fuerzas de seguridad del país.

Recordemos los planteamientos de EPA, a los cuales es posible dar respuesta inmediata y positiva:

1. "Exigimos la restitución de los derechos estudiantiles, en la elección de vocal I y vocal II, ya que fueron despojados". El CSU debe comunicar a la Corte de Constitucionalidad que, en tanto se revisa la Ley Orgánica de la Usac, dichas elecciones continuarán de la manera como aparecen en la Ley Orgánica vigente.

2. "La Revisión al proceso de admisión a la Universidad". Es fundamental que, en dos meses, se presente una propuesta de nuevo proceso, que busque la efectiva democratización de la Usac y no sea selectivo y excluyente.

3. "La Revisión del plan de repitencia y, mientras éste se revisa, que sea suspendido". Favorecemos la racionalización de la modalidad de repitencia, pero el proceso no puede ser antojadizo ante la situación social, económica y política del país. Corresponde la suspensión inmediata y una nueva propuesta, para 2011.

4. "Que el Consejo Superior Universitario (CSU) haga un pronunciamiento público exigiendo el 5% del presupuesto General de la Nación como dicta nuestra Constitución". Es obligado dicho pronunciamiento, así como un recurso legal frente al Estado por no acatar dicho mandato constitucional.

5. "Dado el entorpecimiento por parte de las autoridades de los procesos electorales, se exigen elecciones inmediatas en las diferentes unidades académicas". El CSU debe nombrar una Comisión de Notables (universitarios y figuras nacionales) para velar por procesos electorales apegados a la ética y realizados con total transparencia.

6. "Nos solidarizamos con el Sindicato de Trabajadores de la Usac y se apoya el pacto colectivo". No puede existir un sector universitario que dé la espalda a los intereses justos de los trabajadores; la mejor modalidad para hacerlos efectivos es por la vía del pacto colectivo.

7. "Se pide el respeto de los derechos laborales por parte de nuestras autoridades, ya que un gran número de trabajadores fue despedido injustificadamente y bajo represión política". Los derechos humanos, incluidos los laborales, son sagrados. Cualquier autoridad que caiga en su violación debe ser sancionada. Hay que buscar un mecanismo de solución de casos que goce de la confianza de los afectados.

Dar respuesta a las peticiones de EPA es un primer paso impostergable e imprescindible para salir de la crisis. Se pide al CSU que muestre cordura y tolerancia.

II

El movimiento iniciado por EPA ha tomado fuerza. Hay muchos profesionales y universitarios que estamos convencidos de que es el momento de rescatar a la Usac. Lo menos que pueden hacer ustedes, distinguidos miembros del CSU, es tomar la bandera de la dignidad universitaria y superar la crisis. Nuestra universidad tiene, en este momento, una gran deuda con nuestro pueblo. Para comenzar, la dignidad se basa en el ejercicio responsable y sin menoscabo alguno de la autonomía universitaria. Permitir la vulneración de la autonomía es indefendible: solo la ley puede decirle a la Usac cómo elegir a sus autoridades.


La dignidad universitaria también se basa en el cumplimiento fiel de su mandato constitucional: "dirigir, organizar y desarrollar la educación superior...y la educación profesional universitaria estatal, así como la difusión de la cultura... Promoverá la investigación... y cooperará al estudio y solución de los problemas nacionales". Evaluaciones de la forma en que este mandato se ha venido cumpliendo en los últimos 30 años demuestran una gran carencia de resultados y contribuciones. Enmendar esta situación es responsabilidad primordial del CSU y una necesidad urgente.

Para que una institución cumpla su mandato y desempeñe sus funciones, necesita legitimidad, representatividad y legalidad. Es evidente que se ha venido perdiendo la legitimidad, al sacrificarse en aras de intereses mezquinos y personales, una educación superior de calidad para toda la población. La legitimidad pasa por la democratización; medidas selectivas y elitistas, que pueden aplicarse en universidades privadas, no son aplicables en una universidad pública financiada por el Estado. Hay, por otro lado, crisis de representatividad: las autoridades universitarias son electas sin la participación de todos los interesados y mediante procesos cuestionados y cuestionables.

No obstante, más grave aún es que el CSU se apresta a caer en la ilegalidad. Al convocar a elecciones de Vocales I y II de Junta Directiva de Facultad sin la participación de los estudiantes, el CSU establece un procedimiento no contemplado en la Ley Orgánica y nunca aplicado a lo largo de toda la vida autónoma de la institución. La elección se pretende hacer con base a una decisión del Consejo (lo que es ilegal) y a una opinión de la CC (que no está habilitada por la Constitución para legislar). Solamente la reforma de la Ley Orgánica puede llevar a la modificación de los procesos electorales.

Para no caer en la ilegalidad, el CSU debe iniciar un diálogo hacia el exterior, para recordarle a la CC que solamente el Congreso puede legislar, y hacia el interior, para entrar a examinar los problemas de la Usac y sus posibles soluciones. Es digna de encomio la iniciativa de muchos universitarios de plantear el diálogo como única salida. Al plantearse la solución de este "problema nacional", la Usac debe dar el ejemplo de que la tolerancia y el diálogo pueden y deben reemplazar a la intransigencia y la violencia. Instamos a los grupos universitarios prodiálogo a que lleven al CSU a un proceso de verdadera reforma universitaria e instamos al CSU a no desperdiciar esta oportunidad histórica de reafirmar la dignidad de la Usac.

III

Nos enteramos con regocijo del gran apoyo que los Estudiantes por la Autonomía (EPA) de la Usac están recibiendo de diversos sectores de nuestra sociedad civil. La Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG), desde el extranjero, se suma a las organizaciones más dinámicas del movimiento social, para respaldar a EPA en la lucha por el rescate de la universidad nacional y autónoma. Igualmente, la RPDG promueve la firma de cartas de solidaridad de profesionales y ex estudiantes guatemaltecos en el exterior y de entidades académicas en el mundo.






La crisis que sacude a la Usac, puede ser el punto de partida para la transformación universitaria que ya planteábamos desde el período 1978-1980, antes de que el terrorismo de estado diezmara salvajemente al sector universitario. Entrar a superar la crisis universitaria por la vía del diálogo real, que la inmensa mayoría de personas interesadas plantea como requisito indispensable, salvo algunos pequeños y oscuros grupos que consideran que la violencia y la represión constituyen la fórmula para enfrentar y acallar las razones del movimiento estudiantil, es la gran oportunidad para dar un trascendental salto de calidad.

La solución por la vía del diálogo, que el Consejo Superior Universitario ha recogido con su apertura hacia un Congreso de Reforma, constituye una gran oportunidad para todas las partes legítimamente interesadas en el porvenir de la Usac, incluidas la sociedad civil y la propia Corte de Constitucionalidad (CC). Debe ser un diálogo de buena fe, democrático y participativo, que permita que los actores principales definan el paradigma universitario del siglo XXI. Para comenzar, todas las medidas de las autoridades universitarias que se encuentran en cuestionamiento deben ser eliminadas o, como mínimo, suspendidas.

EPA y aliados debemos ser intransigentes, sin embargo, en el principio de que la autonomía no puede ser violada, ni siquiera por la CC. Cualquier intento de solución que apunte a aceptar la elección de vocales I y II en la forma convocada por el CSU, debe ser rechazado. Yo sería el primero en presentar un recurso de inconstitucionalidad a una elección que sería ilegal -sin sustento en la Ley Orgánica-- y contraria a los derechos humanos. Un principio básico del derecho internacional es que, en materia de derechos, la ley no puede ser retroactiva y el derecho de los estudiantes a elegir a esos vocales, concedido por la Revolución de Octubre y ejercido durante más de 6 decenios, es base suficiente para llevar el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En este momento, la CC puede contribuir a superar la crisis, dejando sin efecto su resolución anterior. Por un lado, para no violentar el derecho adquirido por los estudiantes; por el otro, para garantizar que la autoridad que pueda ejercer interinamente el cargo de Decano, Vocal I o II, sea electa con participación estudiantil, como manda la Constitución. De esta forma, la CC puede empezar a recuperarse de su gran desprestigio, que hace que muchos ciudadanos, como yo, pensemos que la Constitución debe ser reformada y la CC desaparecer, ya que su accionar rompe el equilibrio entre los poderes del Estado y ha sido y es fuente de abuso.

IV

Ante nubarrones en la Usac, ya sea violencia del Estado mediante fuerzas de seguridad o de grupos que adversan a EPA, escribí ayer una carta al Presidente y Vicepresidente de la República, con copia al Congreso, la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad, el Consejo Superior Universitario y universitarios interesados, para destacar la responsabilidad del Estado en la solución de la crisis.




Digo: "Me dirijo al ingeniero Álvaro Colom, graduado de la Facultad de Ingeniería y ex alumno mío ... y al doctor Rafael Espada, graduado de la Facultad de Medicina, para que contribuyan a que la crisis no se profundice y se encuentre una solución dialogada y negociada a la misma. La esencia del movimiento estudiantil de los Estudiantes por la Autonomía (EPA) es, justamente...llevar a la práctica lo que todos los profesionales nos comprometimos a hacer con el juramento de nuestra graduación: defender la autonomía universitaria".

Afirmo: "Algunos sectores enquistados en la universidad...pretenden ahora recurrir a los tribunales de justicia para lograr el desalojo violento de los estudiantes que han ocupado las instalaciones universitarias... Esto nos hace recordar la manipulación de las fuerzas de seguridad...que llevó a la masacre de la Embajada de España en enero de 1980. La práctica del "uso de la ley" y la acción de las fuerzas policiales y del ejército para el desalojo violento de personas...han venido agobiando a los campesinos, trabajadores y pobladores de nuestro país a lo largo de la historia...; pero extender la práctica al sector universitario puede conducir a una crisis que rebalse los linderos universitarios".

Insto al Presidente y Vicepresidente a actuar: "En primer lugar, deben manifestar su rechazo a la violencia y evitar que las fuerzas de seguridad se vean envueltas en un desalojo violento. En segundo lugar, sin interferir en las potestades de los otros Poderes del Estado...la Presidencia y Vicepresidencia, con el auxilio del Reconciliador Nacional...Quezada Toruño, deben mediar ante los actores en la crisis, que incluyen al Consejo Superior Universitario y EPA... y al Congreso, la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad...para encontrar la salida apropiada a la crisis".

Concluyo: "A mi juicio, la Corte Suprema de Justicia debiera instruir a todos los tribunales para no decretar acciones de desalojo en tanto se realice un diálogo constructivo y efectivo...La Corte de Constitucionalidad, que generó el problema con un dictamen contrario a la Constitución y al derecho...y que esperó más de dos años para aducir desacato del CSU..., puede, como mínimo...dejar sin efecto su dictamen y reabrir la discusión del tema o alargar el período para la ejecución del desacato, para permitir que la USAC, en ejercicio de su autonomía, decida un nuevo proceso de elección de autoridades, y, en uso de su privilegio de tener iniciativa de ley, presente su propuesta al Congreso de la República. Al Congreso de la República le corresponderá aprobar, como asunto de urgencia nacional, la modificación propuesta por la Usac a su Ley Orgánica. Solamente entonces se podrá convocar a elecciones de autoridades universitarias dentro del marco constitucional y jurídico del país". ¡Hoy, todos somos EPA!

UNIDOS EN LA LUCHA DE LOS SANCARLISTAS GENUINOS


Como Frente Popular hemos seguido con detenimiento los acontecimientos que en esta semana se han desencadenado en la única universidad nacional y pública: Universidad de San Carlos de Guatemala.

El movimiento estudiantil ha levantado banderas de lucha por la autonomía universitaria, garantizada constitucionalmente, y contra la privatización que aun no cesa tanto en el contexto de la USAC como en el país. Están levantando los puños contra la corrupción tanto de autoridades académicas como de la secta de cuestionables “estudiantes” que se han apoderado de la AEU y la han convertido en un espacio para la corrupción y la penetración de la derecha en el movimiento estudiantil.

Como una lucha tendiente a la democratización de la USAC, los estudiantes en resistencia están reivindicando una participación y representación justa dentro de los organismos directivos de la Universidad y están exigiendo que les restituyan el derecho a votar por los vocales I y II de dichos organismos; que se logre la asignación del 5% real del presupuesto nacional y no el 2.8 que actualmente recibe del gobierno con la complicidad de las autoridades universitarias. Por último, continúan la exigencia para que se suprima el examen de admisión para los estudiantes de primer ingreso, mecanismos que contrario a lo que se plantea desde el poder universitario, está vedando el derecho a la educación superior a miles de jóvenes guatemaltecas y guatemaltecos.

En el marco de esta lucha, cual grupos fascistas, quienes dirigen la AEU, en lugar de defender las justas luchas universitarias, han procedido a atentar contra la seguridad de los estudiantes en resistencia. Y es que son grupos que no solamente están cumpliendo con los compromisos corruptos con autoridades y sectores de derecha nacional que les permiten su reproducción y la ocupación de la AEU, sino además, están defendiendo sus intereses económicos articulados en los negocios que anómalamente han desplegado por toda la Universidad con la complicidad de las autoridades.

Al analizar estas luchas que el movimiento estudiantil en resistencia está impulsando, no cabe duda de su justeza. Por esa razón, el Frente Popular apoya esta movilización y llama a todas y todos sus militantes que estudian o hacen docencia en esta casa de estudios, a que continúen participando activamente y aporten no solamente a lograr las conquistas necesarias sino, además, contribuyan a garantizar la seguridad personal, política e ideológica del movimiento, con un liderazgo honesto y leal y con una estrategia adecuada para avanzar en la recuperación de un movimiento estudiantil genuino.

POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA, LAICA, GRATUITA, OGLIGATORIA Y DEMOCRÁTICA

FRENTE POPULAR
Soberanía, Dignidad, Solidaridad
¡Vamos Patria, la lucha continúa!

Guatemala, 13 de agosto de 2010.

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

Por Carlos Maldonado
18 de agosto, en http://www.frentepopularsds.blogspot.com/
El comunicado de prensa que a través de un campo pagado realizó la Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales causó más estupor y desacuerdo que signos positivos. ¿Por qué? Pues los asambleístas en vez de apoyar acciones que desmantelen la impunidad de altos funcionarios y grupos paralelos, parecen responder a intereses de los involucrados sobre los cuales, incluso, pesan ordenes de captura.

Esa decisión no fue la más brillante. Yo, por lo menos no la comparto y me atrevo a afirmar que otros profesionales tampoco. Contrario a ella, esperaba, por lo menos, que la Asamblea de Presidentes siguiera presionando a Gobierno e iniciativa privada por el delito de encubrimiento a particulares que ejercen cargos en esos ámbitos sin contar con la calidad de profesional activo, incurriendo flagrantemente en el delito de “usurpación de calidades”. Esto, sin contar que, en muchas ocasiones, sus decisiones son erróneas al no poseer los estudios pertinentes para solucionar problemáticas que luego redundan en daños, muchas veces irreparables e irreversibles a particulares, infraestructura y erario público. .

En ese ámbito, esperaba actuara la Asamblea de Presidentes, pues, si ya había puesto el dedo en la llaga al sacar a luz pública dicho delito que viene cometiéndose desde hace mucho tiempo con franca impunidad y complicidad de empleadores y empleados, era menester darle seguimiento para evitar sumar más impunidad y descontrol. No un comunicado que evidencia desconocer la realidad del país y riñe con el esfuerzo de la ciudadanía por desembarazarse algún día de los grupos paramilitares que han provocado dolor y lágrimas a miles de familias muchos años ha.

Señores presidentes, en calidad de miembro de uno de los Colegios, me permito exigirles el seguimiento al delito de usurpación de calidades y evitar ponerse en ridículo al pronunciarse por cuestiones que insultan a la ciudadanía al soslayar la tragedia que ha vivido.

USAC: LOS PÁJAROS LE TIRAN A LAS ESCOPETAS

Carlos MaldonadoMiércoles, agosto 18, 2010, 3:33 pm

He visto la pregunta que Prensa Libre puso a circular en la emisión de hoy miércoles 18 de agosto de 2010 a través del Voto Libre donde se interroga: ¿Está usted de acuerdo con que la Universidad de San Carlos (USAC) permanezca cerrada por una protesta de estudiantes?(sic). Dicha pregunta está hecha con la misma superficialidad con al que se haría la de: ¿Está usted de acuerdo con el matrimonio homosexual?

Esa, como muchas otras preguntas, no pueden reducirse al simplista, si o no; especialmente, cuando existe un sin número de problemáticas en la USAC sin resolverse y que, precisamente, las protestas estudiantiles han sacado a luz. Uno de ellos, la participación estudiantil en la elección de sus autoridades, como lo establece La Ley Orgánica de la USAC, fue el detonante de esta situación que ya había estallado anteriormente en los meses de abril y mayo de este año. Como antecedente, a raíz de esa primera toma, se logró un acuerdo del CSU con los estudiantes el cual éste rompió, utilizando la vieja táctica maquiavélica de ganar tiempo, con el fin de imponer los intereses de un pequeño sector de profesionales, docentes y, no sé si llamarlos estudiantes, que ven a la USAC como el centro de sus negocios particulares. Por ello, intuyendo esa tendencia a la treta y la represión, no dudo usará el mecanismo de la fuerza auxiliado con mafias armadas insertadas en la AEU para expulsar a los estudiantes del EPA del campus y de la vida estudiantil al cancelarles su matrícula. O sea que, los embaucadores ahora se hacen las víctimas y no dudará de zanjar con la coerción y el vejamen, la legítima protesta que con sus actos ha propiciado. Si no vean las declaraciones del exrector Efraín Medina y otros que siguen utilizando a la USAC como plataforma política y electorera. Razones de más para explicar el silencio de la USAC ante las corruptelas y la forma represiva de los gobernantes de turno.

Un gobierno universitario –CSU- que debiera dar ejemplo de cómo manejar los problemas, -con dialogo, mesura, tolerancia y ciencia por delante-, copia el estilacho de los gobiernos a más represivos que los guatemaltecos hemos sufrido, con el objetivo de imponer sus designios y preservar prebendas y privilegios.

La oportunidad que, para profesionales, docentes y estudiantes que dicen amar a la tricentenaria, da esta coyuntura está en la revisión y transformación, en principio, del medieval sistema electoral que prevalece en la USAC del cual deriva clientelismo y corrupción, extorsiones y sobornos, al buen estilo gangsteril. Luego, la red de negocios al interno del campus propiedad de propios y extraños; la deficiencia en el proceso de enseñanza/aprendizaje que ha incidido en la indiferencia de los egresados ante la realidad del país. Y, así otros muchos más.

Si mañana los estudiantes de la EPA son echados a la fuerza, si incluso, se les cancela la matrícula, la USAC solo postergará sus graves problemas. Mientras eso perviva otros se seguirán levantando. Otras EPAS entrarán en escena y será la de nunca acabar.

Sin embargo, Prensa Libre , con esa pregunta infantil pretende inclinar a la opinión pública para que ésta acepte que son los pájaros los que le deben tirar a las escopetas; que los estudiantes aglutinados en la EPA son los culpables de semejante situación y no el CSU y la defensa de sus fueros.

Como dicen en mi pueblo: ¡Que dea petate!